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Villa Ibiza: una casa para vivir el Mediterráneo desde dentro

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Hay casas desde las que se contempla el mar y otras, como Villa Ibiza, en las que el Mediterráneo termina formando parte de la vida diaria. Arquitectura, privacidad y bienestar se encuentran en una villa excepcional en Cumbre del Sol.


La luz entra temprano en Villa Ibiza.


Atraviesa los grandes ventanales, recorre el salón y llega hasta la cocina mientras, al otro lado del cristal, el mar marca el comienzo del día. No hace falta salir a buscar el paisaje. Está ahí, presente en cada estancia, acompañando los desayunos sin prisa, las tardes junto a la piscina y las cenas que se prolongan bajo el cielo de la Costa Blanca.


Situada en Cumbre del Sol, Villa Ibiza ha sido concebida para quienes no buscan únicamente una vivienda extraordinaria, sino una manera diferente de disfrutar del tiempo, del espacio y de todo lo que sucede dentro de ellos.


Una casa que sigue el ritmo del día


Villa Ibiza se distribuye en tres plantas, pero su arquitectura no se percibe como una sucesión de espacios. Todo fluye de forma natural.


La zona de día reúne salón, comedor y cocina en un ambiente amplio, abierto y lleno de luz. Las cristaleras de suelo a techo desaparecen casi por completo al abrirse hacia la terraza, creando un único escenario en el que el interior y el exterior dejan de competir para empezar a convivir.


Por la mañana, este espacio invita a disfrutar de la calma. A mediodía, se convierte en el corazón social de la vivienda. Y cuando cae la tarde, la terraza, la piscina infinity y el lounge exterior toman el relevo.


La casa cambia con las horas, pero siempre conserva la misma sensación: libertad.



El horizonte como parte de la arquitectura


En Villa Ibiza, el mar está presente constantemente. Tanto, que ha condicionado la orientación, la distribución y la forma de relacionarse con cada estancia.


La piscina de borde infinito parece prolongarse hasta el Mediterráneo. La terraza se convierte en una extensión del salón. La zona de barbacoa bajo la pérgola invita a organizar comidas al aire libre, mientras los espacios de descanso permiten disfrutar del paisaje con una intimidad absoluta.


Aquí, los mejores momentos no necesitan demasiada preparación. Una conversación junto a la piscina, una copa al atardecer o una cena con amigos son suficientes para comprender la verdadera dimensión de la vivienda.


Espacios para compartir. Lugares para desaparecer un rato


Villa Ibiza combina grandes zonas sociales con ambientes pensados para retirarse, descansar y recuperar el propio ritmo.


El dormitorio principal ocupa una zona especialmente privada de la vivienda, baño en suite y acceso directo a una terraza desde la que el mar vuelve a convertirse en protagonista. Cuenta además con vestidor y un espacio de trabajo en la misma planta. Un refugio sereno, cuidado hasta el último detalle, donde cada mañana comienza frente al horizonte.


La vivienda dispone además de otros tres dormitorios con baño en suite y de un apartamento de invitados completamente independiente, equipado con dormitorio, salón-comedor, cocina y baño. Familiares y amigos pueden sentirse como en casa, disfrutando de su propio espacio sin alterar la intimidad de los propietarios.


Porque recibir también es una forma de lujo, especialmente cuando la vivienda permite hacerlo con naturalidad.



El privilegio de no tener que salir de casa


Hay días en los que el mejor plan consiste, simplemente, en quedarse.


La planta inferior de Villa Ibiza ha sido diseñada precisamente para esos momentos. Una piscina climatizada interior y una sauna conforman una zona wellness privada en la que desconectar durante todo el año. Cerca de ella, la sala de cine transforma cualquier velada en una experiencia inmersiva, mientras que la zona de recreativos, presidida por una mesa de billar, ofrece un ambiente más distendido.


Bienestar, ocio y privacidad conviven dentro de una misma vivienda, como parte de una idea de hogar en la que cada espacio aporta una experiencia diferente.


Cumbre del Sol, mucho más que un lugar frente al mar


Vivir en Villa Ibiza también implica formar parte de un entorno privilegiado.


Cumbre del Sol se extiende entre el mar, los acantilados y la vegetación mediterránea, en una ubicación próxima a Moraira, Jávea y Benitatxell. Calas de aguas cristalinas, rutas junto a la costa y espacios naturales conviven con todos los servicios necesarios para disfrutar del día a día con comodidad.


Es un lugar que permite sentirse lejos sin estar aislado. Desconectar sin renunciar a nada. Vivir rodeado de naturaleza y, al mismo tiempo, permanecer cerca de algunos de los destinos más atractivos de la Costa Blanca.



Una vivienda que se recuerda por cómo se vive


Villa Ibiza impresiona por su arquitectura, sus vistas y la calidad de sus espacios. Pero lo que realmente la distingue es todo aquello que puede suceder en ella.


Las mañanas frente al mar. Los días que transcurren entre el interior y la terraza. Los encuentros alrededor de la piscina. La intimidad de cada dormitorio. El silencio de la zona wellness. Las noches de cine y las cenas al aire libre.


Porque el lujo más auténtico no siempre se encuentra en lo que una casa tiene, sino en la vida que permite imaginar.


Descubre Villa Ibiza y conoce una vivienda en la que el Mediterráneo no solo se contempla: se vive.


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