Por su parte, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, expresó su deseo de que las relaciones entre Teherán e Islamabad se amplíen.
La elección de Zardari se celebró 20 días después de la dimisión del presidente Pervez Musharraf, forzada por la coalición gubernamental liderada por el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) del nuevo jefe del Estado.
De 53 años de edad y apodado "Señor 10%" por las comisiones que cobraba, Zardari simboliza la corrupción del poder en los años 90, cuando su esposa, Benazir Bhutto, dirigía el país.
Era relativamente impopular pero, por sorpresa, se hizo cargo de la dirección del PPP tras el asesinato, el 27 de diciembre de 2007, en un atentado suicida, de su mujer, por entonces líder del partido.
Zardari pasó 11 años en prisión (1990-1993 y 1996-2004), por corrupción y asesinato y fue amnistiado del resto de acusaciones por el presidente Musharraf hace un año, cuando el entonces jefe de Estado negociaba con Bhutto un reparto del poder.
Los otros dos candidatos, el magistrado Saeed-uz-Zaman Siddiqui y Mushahid Hussain, este último un hombre cercano a Musharraf, sólo obtuvieron el 22 y el 6% de los sufragios, respectivamente.
Los editorialistas expresaron su preocupación por los "nefastos efectos" de la designación de una personalidad tan polémica como Zardari, cuando el país está al borde de la bancarrota y los combatientes islamistas parecen ganar terreno con atentados que en algo más de un año han causado 1.200 muertos.
Por añadidura, los días de la coalición de Zardari parecen contados, pues el gobierno formado en marzo e incapaz de actuar de manera concreta, depende para sobrevivir de varios pequeños partidos que defienden intereses muy dispares, desde laicos progresistas a fundamentalistas musulmanes, pasando por nacionalistas étnicos.