Haití, uno de los países más pobres del planeta (con un 70% de su población por debajo de la línea de pobreza), aún espera los efectos que podría causar otro huracán, Ike, que con categoría 3 (vientos por encima de 178 km/h), se desplazará cerca de sus costas provocando severas lluvias y vientos.
El jueves Haití declaró a la ciudad de Gonaives (norte), la más afectada por los ciclones, en estado de emergencia humanitaria.
La Cruz Roja francesa (CRF) lanzó este viernes un llamamiento urgente para recabar ayuda para las víctimas en Haití de los huracanes Gustav y Hanna.
Autoridades haitianas dijeron que las inundaciones obligaron a ubicar a unas 10.000 personas en refugios, sin incluir a los miles que debieron ser evacuados de Gonaives, tercera ciudad del país, con unas 300.000 personas.
El senador Yuri Latortue, que representa a esa ciudad, dijo que la situación era "catastrófica" y que unas 200.000 personas no tuvieron qué comer por tres días tras las embestidas de los huracanes.
Ike representa una fuerte amenaza tanto para varias islas del Caribe y del Atlántico como para Estados Unidos.
Después de afectar Cuba, "se espera que Ike se traslade hacia la zona central de las Bahamas y que toque tierra en el sur de Florida el miércoles", dijo a la AFP Karina Castillo, meteoróloga del NHC.
A las 00H00 GMT del sábado, el centro de Ike se encontraba a 675 kilómetros al este de Isla Gran Turca y se dirigía hacia el oeste a una velocidad de traslación de 24 km/h, según el NHC.
En tanto, otra tormenta tropical, Josephine, se desplazaba hacia el Atlántico norte, con vientos máximos de 65 km/h, aunque su centro se ubicaba a las 20H00 GMT aún a gran distancia de la región, a 1.165 km al oeste de las islas de Cabo Verde.
La temporada de huracanes en el Atlántico norte, que se extiende de junio a noviembre, tiene sus picos de mayor actividad ciclónica en septiembre y octubre.