"Si uno quiere preservar las especies en vías de extinción, o combatir alguna peligrosa para la salud (...), tiene que saber exactamente de qué se trata", señala Andrew Polaszek, científico del Museo de Historia Natural de Londres. "La denominación es la clave de todo el conocimiento acumulado sobre tal o cual organismo", añade.
Aunque suele creerse que el catálogo de organismos vivos de nuestro planeta es bastante exhaustivo, en realidad "250 años después de Linneo, hemos clasificado solamente el 10%", recuerda Edward Wilson. Se conoce un 90% de las especies de aves y más del 80% de plantas.
Pero los conocimientos científicos sobre las bacterias son "increíblemente incompletos", subraya el biólogo estadounidense Edward Wilson. Se considera por ejemplo que existen 1,5 millones de hongos, pero que hay apenas unas 60.000 en el repertorio científico. Habría igualmente de cuatro a cinco millones de tipos de nematodos, pero apenas 80.000 catalogados.
Para contribuir a las discusiones sobre el sistema de clasificación, los taxónomos crearon Zoobank, un banco de datos en internet (www.zoobank.org), que ya tiene registrados los nombres de 1,8 millones de organismos. "Ahí cualquiera puede ver lo que ocurre en todas partes" en el dominio de la taxonomía, dice Richard Pyle, para quien esa disciplina está viviendo "el cambio más profundo desde Linneo".