El avión de Spanair accidentado en Madrid primero tocó tierra con la cola, que se desprendió, y luego rebotó tres veces contra el suelo, antes de detenerse junto a un arroyo cercano e incendiarse, explicó este martes el secretario técnico de la comisión de investigación del Ministerio de Fomento.
En una rueda de prensa, Francisco Javier Soto dijo que así lo indica una primera inspección de las huellas dejadas por el aparato en la zona aledaña a la pista del aeropuerto de Barajas donde se produjo la catástrofe, por la que el avión recorrió unos 1.200 metros antes de quedar envuelto en llamas. En la pista de la Terminal 4 por la que intentó despegar no hay marcas de ruedas.
Soto añadió que la comisión espera redactar dentro de un mes un informe preliminar en que se describirán los hechos, pero sin conclusiones sobre las causas. Algunas de las hipótesis barajadas sobre las causas del siniestro es el fallo de uno de los motores, la falta de potencia de éstos o la activación de un mecanismo de freno.
Los periódicos El País y El Mundo afirman este martes, citando fuentes de la investigación y apoyándose con una fotografía de los restos de un motor, que uno de los dos motores del avión fue hallado con el sistema de reversa activado. Este sistema sirve para frenar y se utiliza durante los aterrizajes.
Aunque la activación de este freno no es suficiente para tumbar un avión", puede ser "una pieza importante" para aclarar las causas de la mayor catástrofe aérea ocurrida en España desde hace 25 años, apunta El País. Las cajas negras, que entre otras cosas contienen las últimas conversaciones entre los dos pilotos, están siendo analizadas por una comisión de investigación internacional.