Las autoridades no quieren que se repita el caso del Yak-42, cuando en mayo de 2003 se estrelló en Turquía un avión del Ejército español que venía de Afganistán con 62 militares cuyos cuerpos fueron mal identificados.
El ministro del Interior hizo esas declaraciones tras visitar en un hospital a uno de los tres niños supervivientes de la tragedia.
Se trata del hijo del hispanocolombiano Alfredo Acosta, de 60 años, que viajaba también con esposa española, de 44. Acosta murió y su mujer entró en coma irreversible este domingo. La familia vivía en la localidad de Torralba de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real, al sur de Madrid. El niño, de 8 años, evoluciona favorablemente.
Tras la muerte el sábado de una mujer que estaba herida grave, el balance se elevó a 154 fallecidos y 18 heridos que se recuperan en varios hospitales madrileños.
Más de 70 fallecidos proceden de la isla de Gran Canaria, destino del avión Spanair que se estrelló el miércoles y adonde hasta el momento llegaron 13 féretros, dijo a la AFP la delegación del gobierno español en las islas Canarias.
Mientras se celebran funerales, entierros y despedidas en varios puntos de España, un funeral organizado por el ayuntamiento de Madrid y al que asistirán las autoridades españolas se oficiará el 1 de septiembre en la catedral de La Almudena.
Los resultado de la investigación que lleva a cabo una comisión internacional integrada por expertos españoles, de la Unión Europea (UE) y de Boeing, la empresa estadounidense que fabrica los McDonell Douglas, se espera para dentro de un mes.