Spanair, segunda compañía aérea española, que atraviesa momentos difíciles, se encontraba este jueves en el 'banquillo de los acusados', un día después del accidente de uno de sus aviones MD-82, que causó 153 muertos y 19 heridos en el aeropuerto de Madrid-Barajas.
La prensa española se refirió a las dificultades de funcionamiento de la compañía y el diario El Mundo no dudó en titular este jueves en su portada: "La crisis de Spanair desemboca en una tragedia de 153 muertos", haciendo referencia en un editorial a posibles "negligencias criminales".
La compañía española, filial desde 2003 de la escandinava SAS que en vano intentó vender su participación a principios del año, había anunciado en julio el despido de casi un cuarto de sus efectivos, tras haber registrado más de 50 millones de euros de pérdidas en el primer trimestre.
Según el diario El País, los pilotos de Spanair habían publicado el miércoles, poco antes del accidente, un comunicado criticando el "caos" en la organización y las "graves carencias" de funcionamiento de la compañía, amenazando con una huelga.
El texto denunciaba en particular las "presiones" de la dirección para que las tripulaciones y el personal de mantenimiento "trasgredan las normas" habituales de funcionamiento, escribió El País.
La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, destacó este jueves por la mañana que los servicios técnicos de Spanair, "asumiendo su responsabilidad", habían autorizado el despegue del avión después de que fuera abortado un primer intento.
"En un primer intento, el piloto salió, volvió porque detectó algo, este algo lo tiene que decir la comisión de investigación", dijo Álvarez a Radio Nacional, mientras las cajas negras del avión empiezan a ser analizadas.
Consultada sobre una eventual negligencia de la compañía en el mantenimiento de sus aviones, afirmó: "No me atrevería a decir (que Spanair descuida la seguridad de sus aviones) ni mucho menos".
Por su parte, Spanair dijo que respetó todas las reglas de la aviación civil en vigor tras el accidente del MD-82 incendiado el miércoles y que la investigación "despejará dudas", afirmó este jueves en conferencia de prensa su subdirector, Javier Mendoza.
"Todo lo que nosotros hicimos durante la operación de este vuelo, en todo momento, ha sido apegado a todas las normativas y todos los procedimientos y todos los estándares que estan reconocidos por la seguridad del vuelo", afirmó.
Mendoza aseguró que las cajas negras "se han recuperado, parece que una esta dañada", y dijo que "ahora tienen que descargar los datos".
Segunda aerolínea en España, Spanair transportó 10,6 millones de pasajeros en el 2007, contra los 26,7 millones de la primer compañía, Iberia, y ganó 10,6 millones de euros, pero sufre actualmente las consecuencias del alza de los precios del petróleo y la competencia de los bajos costos en el sector aeronáutico en España.
La compañía explota unos 65 aparatos en vuelos internos en España y con vuelos europeos y preveía inmovilizar en septiembre una quincena de aviones tras haber anunciado un plan de retiro de 1.100 de sus 4.000 empleados.
Spanair prevé también renovar progresivamente su flota, en la cual hay 36 McDonnell Douglas similares al accidentado en Madrid, que tenía 15 años de actividad y fue comprado hace nueve a la coreana Korean Air.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, prometió el jueves una investigación exhaustiva y rápida para determinar las causas del accidente, el más grave en España en los últimos 25 años.