Varias de las víctimas de las explosiones fueron alcanzadas por tuercas y tornillos colocados dentro de las bombas, con la intención de causar un máximo de heridos, según comentaron los médicos. En el hospital civil de Ahmedabad varios heridos graves dejados en el suelo de los pasillos reclamaban la ayuda del personal médico desbordado.
"Yo vine aquí para ayudar tras haber visto las explosiones en la televisión cuando se produjo una nueva explosión", contó un hombre con los pies y las manos enrollados en vendas empapadas de sangre.
El ministro del Interior indio, Shivraj Patil, llamó a la calma en la ciudad de Ahmedabad. "No deberíamos permitir que nadie aproveche estos atentados para crear un clima de terror", afirmó.
"La patria del Mahatma Gandhi (oriundo de este Estado) fue ensangrentada por terroristas a los que no vamos a perdonar", había declarado sin embargo la víspera el primer ministro del Estado de Gujarat, Narendra Modi, un nacionalista hindú. "Tenemos que prepararnos para una larga batalla contra el terrorismo", agregó este dirigente controvertido, acusado en particular de haber cerrado los ojos durantes los enfrentamientos interétnicos de 2002.
Varias atentados ocurrieron en grandes ciudades indias en los últimos años, de los que los responsables de Nueva Delhi culparon a Pakistán que niega cualquier responsabilidad. Al comienzo de la semana, India dijo que el proceso de paz entre ambos países está en dificultades, y repitió que hay "elementos" en Islamabad que están detrás del mayor activismo de los militantes islamistas.