"Preveíamos una batalla cerrada, pero no fue el caso", reconoció el responsable de su equipo (Silence), el belga Marc Sergeant. "He visto desde el comienzo que no estaba a gusto en la bicicleta", agregó.
Tras el primer control, a los 18 kilómetros, la suerte ya parecía echada para el maillot amarillo que, incluso, en los últimos metros se permitió el lujo de relevar a algunos corredores para intentar borrar un poco su imagen de ciclista a la sombra de los otros, que le pesa desde el comienzo de su carrera.
El madrileño, de 33 años, ya fue tercero en el Tour de 2006, tras la descalificación del vencedor, Landis, mientras que el año pasado terminó cuarto en París.
Sastre debería convertirse el domingo en el nuevo ganador del Tour de Francia, lo que supondría la tercera victoria consecutiva para España en la prueba, después de los triunfos de Óscar Pereiro (2006) y Alberto Contador (2007).
La etapa del domingo resulta, como siempre, una simple formalidad, y un paseo de 143 kilómetros que concluirá en la avenida de los Campos Elíseos, en París.