Mandelson había dicho el viernes que los negociadores se sentían "esperanzados" por las propuestas, pero los países de la UE le pidieron el sábado buscar mejorar el capítulo agrícola.
Del lado de los emergentes, Brasil dio un apoyo total a las propuestas de Lamy. Ese entusiasmo contrastó con el rechazo de Argentina, su socio en el Mercosur (formado también por Paraguay y Uruguay).
"Para nosotros ese papel (de Lamy) como está no es aceptable", dijo el canciller argentino, Jorge Taiana.
El jefe negociador argentino, Alfredo Chiaradia, advirtió el sábado que la posición de Brasil "genera una tensión" en el Mercosur.
Argentina afirma que "en agricultura (las propuestas) son insuficientes y en productos industriales demasiado elevadas", resumió Chiaradia.
También India y Sudáfrica resisten a la apertura de sus mercados industriales en el formato propuesto por Lamy.
El embajador de India ante la OMC, Ujal Singh Bhatia, evocó el sábado la posibilidad de dejar a todo el mundo plantado.
"Hemos venido con un montón de regalos y queremos que nos den a cambio un montón de regalos. De otro modo, nos volveremos con los regalos que trajimos", dijo el diplomático a periodistas.
El viceministro sudafricano de Comercio, Rob Davies, afirmó: "Hasta este momento no podemos estar de acuerdo" con el paquete de Lamy.
También hay fuertes cuestionamientos por parte de Paraguay y Uruguay -exportadores agrícolas- a un Mecanismo de Salvaguardas Especiales (SSM) que permitiría a un país subir aranceles para protegerse de un aluvión de importaciones o de una brusca caída de precios de un determinado producto.
El ministro venezolano de Industrias Ligeras y Comercio, Willian Antonio Contreras, criticó por su lado la formación del grupo de los Siete grandes con la intención, según dijo, de "imponer textos (...) haciendo ver a la opinión pública que ya se cuenta con un acuerdo".