La etapa londinense de la primera gira internacional del aspirante demócrata a la Casa Blanca, destinada a demostrar a los estadounidenses su capacidad en temas de política exterior, fue muy discreta, sin las grandes muchedumbres que lo ovacionaron en Berlín.
Obama entró discretamente a Downing Street. Acatando el estricto protócolo británico, no hubo apretón de manos público ni conferencia de prensa conjunta con quien es sólo uno de los dos postulantes a la presidencia. Pero a su salida lo esperaban unos 150 cámaras y periodistas que lo bombardearon con preguntas. En improvisada rueda de prensa, Obama calificó de "fantástica" su conversación con Brown, que concluyó con un paseo en los jardines de Downing Street, y esparció algo del carisma que parece haberlo acompañado en todo su viaje.
Luego, se entrevistó en la Cámara de los Comunes con el líder conservador, David Cameron, que según los últimos sondeos se perfila como el próximo primer ministro británico, y que le regaló varios álbumes de algunos de sus grupos británicos favoritos, entre ellos Radiohead y The Smiths.
Antes, había desayunado con el ex primer ministro Tony Blair, en su calidad de emisario internacional para la paz en Oriente Medio.
Obama regresa a Chicago este sábado por la noche, tras una gira seguida paso a paso por los medios estadounidenses, pero de la que se desconoce el impacto que tendrá en los votantes. Obama reconoció este sábado que no es seguro que su gira tenga un "impacto político inmediato", y que podría incluso jugar en su contra.
En momentos en que 200.000 personas lo vitoreaban esta semana en Berlín, las encuestas publicadas en Estados Unidos no eran nada alentadoras para él. "No me sorprendería si algunos sondeos señalan un retroceso", admitió Obama ante los reporteros. "Hemos estado fuera del país durante una semana. La gente se preocupa por el precio de la gasolina, de los créditos inmobiliarios", indicó. Según los sondeos, la principal preocupación de los votantes estadounidenses no es la guerra en Irak sino el precio del combustible y, sobre este tema, su rival republicano, John McCain, goza de una ventaja sólida.
Obama sigue encabezando las distintas encuestas a nivel nacional (entre uno y seis puntos), pero su ventaja tiende a disminuir.