Entre los temas de más difícil solución, figura el de la apertura de los mercados emergentes a los productos industriales del Norte.
Los países que sienten que más tienen que perder en ese terreno están agrupados en el grupo denominado Nama-11, que entre sus principales miembros cuenta a Argentina, Brasil, Venezuela, Egipto, Sudáfrica, India e Indonesia.
Argentina y Sudáfrica, y muchas veces India, son los principales portavoces de ese núcleo, según participantes en las discusiones.
La OMC elaboró el texto industrial "sin tomar en cuenta la posición de un grupo importante de países", dijo el jefe de negociaciones internacionales de la cancillería argentina, Néstor Stancanelli.
"Nosotros rechazamos ese texto y otros países, sin rechazarlo, cuestionaron la fórmula, su flexibilidad o sus elementos", dijo Stancanelli a la AFP.
Entre los puntos polémicos figura una cláusula anticoncentración, exigida por los europeos, que pretende impedir que los aranceles que la OMC autoriza a un país sean utilizados por éste para proteger a un único sector industrial en su totalidad.
Esa cláusula es "una mala idea", dijo el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, que no está dispuesto a dar el brazo a torcer: "Si las negociaciones tienen que fracasar por eso, que así sea", declaró.
Las discrepancias entre ministros subieron rápidamente a las capitales.
"Si no hay una efectiva reducción a los subsidios en Estados Unidos, y si no hay una flexibilización del mercado agrícola de los europeos, no hay acuerdo", dijo el miércoles el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, también evocó este jueves la posibilidad de un fracaso. "A menos que sea modificado, nosotros no vamos a firmar el acuerdo que hay sobre la mesa en la OMC", afirmó.