El senador, que para las cuestiones de Oriente Medio cuenta con el consejo del ex enviado especial de Bill Clinton para la región, Denis Ross, reafirmó su voluntad de ver dos Estados, israelí y palestino, viviendo juntos y en paz.
Los electores judíos estadounidenses seguirán muy de cerca la visita de Obama, quien aún no ha logrado el apoyo de ese electorado, que aunque tradicionalmente ha respaldado a los demócratas, en los últimos años se ha alineado masivamente con el actual presidente del país, el republicano George W. Bush.
Antes de iniciar su serie de reuniones, Obama advirtió que alcanzar la paz podría llevar un tiempo, ya que los palestinos están más divididos que nunca y el primer ministro israelí está implicado en un asunto de corrupción que podría costarle el cargo.
Al contrario que la acogida prevista en su inminente gira por Europa, donde goza de un amplio favor, los protagonistas de Oriente Medio se mantienen circunspectos sobre los recientes posicionamientos de Obama.
Así, en junio el senador levantó las enérgicas protestas de los palestinos cuando habló de Jerusalén como la capital indivisible de Israel. Del lado israelí, sus propuestas de campaña sobre el diálogo directo con Teherán a propósito de su plan nuclear fueron recibidas con grandes reservas.