Mientras, los dos grandes partidos se encuentran también en la misma postura de rechazo al proyecto del presidente del gobierno regional vasco, el nacionalista Juan José Ibarretxe, que quiere organizar una consulta ciudadana sobre la autodeterminación.
Primer acto concreto del nuevo 'entendimiento' sobre la cuestión vasca, Rajoy y Rodríguez Zapatero se pusieron de acuerdo este miércoles en eliminar las placas de las calles del País Vasco que lleven nombres de miembros históricos de ETA, bautizadas por municipalidades independentistas.
Rajoy puso de manifiesto, con esta primer reunión de "normalización", el "lento viraje iniciado" en el último congreso de su partido en junio, en Valencia, analizó este miércoles el diario El País.
Confirmado al frente del PP, Mariano Rajoy, de 53 años, liquidó la línea neoliberal y conservadora de su ex mentor, el ex presidente del gobierno Aznar, e imprimió al partido una rotación "al centro", planteando una derecha más "moderada", abierta al diálogo.
El acercamiento a los socialistas sobre temas institucionales o sobre ETA, permite justamente al líder del PP concentrar sus críticas sobre lo que va mal y preocupa mayoritariamente a los españoles: la economía.
Hay "un desacuerdo profundo sobre la economía" con el gobierno, dijo Rajoy, antes de declararse favorable a un "plan de choque", con una reducción drástica del gasto público, para contrarrestar la crisis que atraviesa la economía española después de años de fuerte crecimiento. Sus propuestas fueron rechazadas por Rodríguez Zapatero.