La llegada de Sarkozy estuvo acompañada por manifestaciones que reunieron entre 1.400 y 1.800 personas, según la policía. Opositores al tratado de Lisboa exhibieron pancartas con lemas como "Sarkozy, respete el voto sobre Lisboa. No es no" o "El tratado de Lisboa ha muerto". En algunas pancartas pudo leerse incluso "Lárgate, pobre imbécil", en referencia al insulto que espetó el presidente francés a un visitante del Salón de la Agricultura de París el pasado febrero.
Aunque Sarkozy también tuvo partidarios, más o menos la mitad de los manifestantes, especialmente entre los agricultores irlandeses que aprecian su firme postura sobre la cuestión de la liberalización del comercio mundial.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, que acompaña al presidente en su visita, aseguró que no estaba entre las intenciones francesas presionar a Irlanda. "Vamos allí (a Dublín) como Francia presidenta de la Unión Europea y no como 'Francia aleccionadora'. Escucharemos cada campo", declaró Kouchner al diario británico Times.
El jefe del Estado francés explicó por su parte en una entrevista concedida al diario Irish Times publicada el sábado, querer "entender" las razones del 53% de 'no' en el referéndum del 12 de junio llevado a cabo en Irlanda.
Irlanda es el único país obligado por su Constitución a someter a referéndum el tratado europeo. El resto de países de la UE lo someten a ratificación parlamentaria.