Antes de ese acto multitudinario el jueves, el Papa hizo su entrada al encuentro juvenil tras surcar la famosa bahía de Sidney a la cabeza de una flotilla de 13 barcos, saludada por cerca de medio millón de personas el jueves.
El Papa llegó a Australia el domingo pasado, pero hasta el miércoles se mantuvo en retiro para descansar de este viaje, el más largo realizado durante su pontificado.
Tras días de calles repletas con alegres jóvenes que cantaban canciones religiosas, oraban, asistían a catequesis pero también a conciertos, Sidney se despedía este domingo de los peregrinos, 125.000 de ellos de 169 naciones diferentes, que convergieron en este metrópolis australiana por una semana.