Altos funcionarios estadounidenses dijeron que Burns informará personalmente a Rice, así como a los líderes de los Emiratos Árabes Unidos y posiblemente a otros aliados suníes del Golfo, inquietos por las ambiciones nucleares iraníes.
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, quien encabezó los esfuerzos para convencer a Irán de que cesara el enriquecimiento de uranio a cambio de incentivos, dijo en Ginebra que "fue una reunión constructiva, pero aún no recibimos respuestas a nuestras preguntas".
Se esperaba que los iraníes respondieran a las últimas propuestas en dos semanas, dijo Solana.
El responsable de los negociadores iraníes, Said Jalili, señaló tras las conversaciones del sábado: "estamos de acuerdo en algunos puntos y en otros no. Acordamos discutirlos".
El portavoz de Rice, Sean McCormack, insinuó en Washington que Irán podría sufrir más sanciones además de las ya aprobadas por el Consejo de Seguridad si no modifica su política.
Analistas dijeron que la diplomacia estadounidense carga con la influencia de su pragmática mutación respecto a Corea del Norte, que contribuyó a un acuerdo histórico sobre el desarme nuclear de Pyongyang el año pasado.
Corea del Norte allanó el terreno para desmantelar todo su programa nuclear el mes pasado, cuando presentó un informe parcial de sus programas atómicos y prometió desmantelar su reactor de plutonio en octubre.
Rice continuará con esos esfuerzos diplomáticos el jueves en Singapur al margen del Foro Regional de los Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN).
Se reunirá por primera vez con el ministro de Relaciones Exteriores norcoreano, Ui-chun, en un encuentro informal de diplomáticos de los seis países que participaron en las conversaciones para la desnuclearización, y que incluye además de a sus dos países, a Corea del Sur, China, Japón y Rusia.
"El proceso va en la dirección correcta", dijo McCormack. En la reunión de Singapur "nuestro mensaje será 'dejemos que este proceso siga adelante'", agregó.