En su última declaración importante sobre Irak, en octubre pasado, Brown dijo que la estrategia británica en ese país consistía en primer lugar en garantizar la armonía política, luego la seguridad, y después "trabajar para una economía en Irak donde la gente tenga una participación en el futuro".
El general Barney White-Spunner, que comanda las tropas británicas en Irak, afirmó el lunes que actualmente lo que más necesita Basora son inversiones para desarrollar su gigantesco potencial.
"Basora tiene el petróleo, el gas, el puerto, la gente, el aeropuerto, y ahora tiene la seguridad. Ahora necesitamos el desarrollo económico", sostuvo el general White-Spunner.
Desde 2003, Gran Bretaña ha prometido un total de 744 millones de libras esterlinas (940 millones de euros) para la reconstrucción de Irak.
Gran Bretaña tenía la intención de reducir el número de sus tropas a 2.500 a principios de este año, pero hasta ahora la situación no lo ha permitido.
Jock Stirrup, el jefe de las fuerzas armadas británicas, dijo el jueves que esperaba que el número de los efectivos disminuyera en el primer semestre de 2009.
Brown visitó Irak por última vez el 9 de diciembre para anunciar la entrega el 16 de ese mes del control de la seguridad de la provincia de Basora.
176 militares británicos han muerto en Irak desde la invasión de 2003, liderada por Estados Unidos. Por lo menos 136 murieron en acciones hostiles.
El número de tropas británicas involucradas en la operación iraquí llegó al maximo de 46.000 en marzo y abril de 2003.
Hasta el final del año fiscal 2006-2007, Gran Bretaña gastó unos 5.000 millones de libras esterlinas (aproximadamente 10.000 millones de dólares) en la guerra en Irak.