El Gobierno español pretende aligerar la carga económica que supone para las aerolíneas la escalada de los precios del carburante, con nuevas medidas como, por ejemplo, prever vuelos más directos, anunció este sábado la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez.
"Si el problema es la subida del precio, la mejor medida para dar alivio es estudiar cómo pueden reducir el consumo" las compañías aéreas, afirmó Álvarez durante una visita a Málaga.
Parte del espacio aéreo español está reservado a las maniobras militares, lo que impide a menudo a los aviones comerciales tomar el camino más directo entre el punto de partida y de llegada, según el ministerio de Transportes.
Por este motivo, Alvarez señaló que trabajará con el ministerio de Defensa para hallar una salida de compromiso para ambos sectores de la aviación.
Las malas noticias se multiplicaron esta semana para las aerolíneas en España.
La segunda compañía del país, Spanair, filial del grupo escandinavo SAS, anunció el miércoles la supresión de alrededor el 20% de sus efectivos, es decir, unos 1.100 empleados, y el cierre de nueve conexiones, mayoritariamente españolas.
La irlandesa de bajo coste Ryanair informó el jueves de la reducción del número de vuelos durante este invierno, así como el cierre de su base española de Palma de Mallorca, del 4 de noviembre al 19 de diciembre.
Según cifras publicadas este sábado, el tráfico aéreo entre Madrid y Barcelona se replegó un 14,2% en los seis primeros meses del año respecto al mismo periodo de 2007, debido principalmente a la entrada en servicio del tren de alta velocidad (AVE) que une a las dos principales ciudades españolas.
La Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA), que reúne a pequeñas y medianas empresas que operan en España, reclamó el jueves al gobierno un paquete de medidas "urgentes y rápidas" para evitar que la situación de Spanair se extienda a otras aerolíneas.