Los parlamentarios nepalíes no lograron este sábado elegir al primer presidente del país y poner fin al estancamiento político en el que está sumido Nepal desde la abolición de la monarquía, anunció la televisión oficial.
Prachanda, el líder de los maoístas, fue uno de los primeros 594 diputados en votar poco antes del mediodía, y dijo a los periodistas que estaba seguro de que la persona elegida por su partido sería el nuevo jefe de Estado del país.
Los maoístas apoyan al republicano radical Ramraja Prasad Singh, que fue arrestado hace dos décadas por lanzar pequeñas bombas contra el Parlamento y el palacio, durante una manifestación contra la monarquía.
El país se encuentra en un limbo político desde el 28 de mayo, cuando la Asamblea Constituyente destituyó al impopular rey Gyanendra y abolió la monarquía hinduísta, que llevaba 240 años en el poder.
El primer ministro interino, Girija Prasad Koirala, renunció, pero como no había nadie para aceptar su dimisión, permaneció en el puesto aunque con un poder debilitado.
Mientras tanto, los ex guerrilleros -que dominan la Asamblea Constituyente, integrada por 601 miembros, aunque sin tener la mayoría- no han logrado suficiente apoyo de los otros dos partidos para formar un nuevo gobierno.
Tras fracasar en sus intentos de llegar a un consenso sobre un nuevo presidente, cada uno de los tres principales partidos presentó un candidato.
Los tres candidatos pertenecen a la minoría étnica mahadhesi, procedente del Terai, una turbulenta zona en la frontera con India donde las exigencias de que se cree un estado autónomo federal han desembocado a menudo en sangrientos combates.
Según los analistas, Singh, de 73 años, aparece como el favorito, aún sin ser miembro del Partido Maoísta.
Los maoístas, que tienen 226 bancas, han estado cortejando a los legisladores de Terai, que son titulares de 82 escaños.
Durante las últimas siete semanas se produjo un vacío de poder en Nepal, mientras continuaban las negociaciones sobre el cargo presidencial, cuya importancia es sobre todo simbólica.
El año fiscal finalizó el 15 de julio sin que se haya votado un nuevo presupuesto y el país conoció varias huelgas por el aumento del precio del carburante y en demanda de mejores salarios y condiciones de trabajo.