Estos tres 'sabios' son dos personalidades francófonas muy experimentadas (François-Xavier de Donnea, de 67 años, y Raymond Langendries, de 64) y el ministro-presidente de la pequeña comunidad de lengua alemana, Karl-Heinz Lambertz, de 56 años.
Los "tres sabios", nombrados justo antes de la fiesta nacional del 21 de julio, deben "examinar de qué manera pueden ofrecerse garantías para iniciar de una manera creíble el diálogo institucional".
La decisión de no incluir a ningún flamenco parece responder a la exigencia de Flandes de que son los francófonos los que deben encontrar una solición para evitar la secesión, indicó a la AFP el politólogo Pierre Vercauteren.
De todos modos, Leterme seguirá de cerca los trabajos de los 'sabios', que deberán presentar un primer informe el próximo 31 de julio, esto es dentro de dos semanas.
Este apuro busca, por un lado, satisfacer la impaciencia de los flamencos, aunque también permitiría a la clase política belga, en estado de emergencia desde junio de 2007, tomarse unas semanas de vacaciones en agosto, antes de ocuparse de negociar una complicada reforma.
Numerosos analistas coinciden en pronosticar que la solución para Bélgica, cuyas instituciones federales datan de 1993, pasa por una confederación.