"Dicen que el tiempo cura las heridas, pero desde esa mañana del 12 de julio, a las 09H06, nuestra vida se quebró y la realidad se volvió espantosa para mí, para todos nosotros", agregó Karnit vestida de riguroso luto.
Desde la desaparición de su esposo la mujer, junto con la familia Regev, entabló una cruzada internacional para que ambos soldados fueran devueltos, cuando se los creía vivos.
Eldad Regev, quien hubiera cumplido 28 años en agosto, fue enterrado por su parte en el cementerio militar de Haifa, en el norte del país, en presencia de centenares de personas.
"Estoy orgulloso. Estoy orgulloso de mi país que luchó para que volvieras. Estoy orgulloso de ser parte de los que aman y no de los que odian", declaró Opher Regev, uno de sus tres hermanos, en su elogio fúnebre.
"Estoy orgulloso de ti, Eldad, hermanito (...). Descansa en paz Eldad, volvistes a casa", agregó la voz quebrada por la emoción.
Los tres hermanos Regev y su padre, Zvi, se abrazaron luego uno a otro. La madre murió hace varios años.
"Queríamos abrazaros y veros sonreír (...) Pero hoy son nuestras lágrimas las que os acompañan. Tenemos el corazón partido y la cabeza alta", declaró el ministro de Defensa, Ehud Barak, en ambas ceremonias.
"Como ministro de Defensa, lo repito, si por desgracia uno de nosotros cae en manos del enemigo, haremos todo lo posible, todo lo humanamente y razonablemente posible, para devolverlo a casa", agregó.
Durante une visita de condolencia a ambas familias, el presidente israelí, Shimon Peres, no apartó la eventualidad de que Israel libere a nuevas personas implicadas en atentados mortales en el marco de un intercambio de presos.
"No será fácil liberar a terroristas que tienen sangre en las manos pero ya se hizo en el pasado", declaró Peres al referirse a la liberación el miércoles del libanés Samir Kantar, condenado en 1980 a cadena perpetua por la muerte de tres israelíes, entre ellos, una niña de cuatro años.
En ambas ceremonias los ataúdes de los soldados, envueltos en la bandera azul y blanca de Israel, fueron llevados por camaradas de su unidad, precedidos por un rabino que leía salmos.
Los participantes se juntaron luego alrededor de las fosas, antes del entierro y la lectura del kadish, oración judía para los muertos.
Se depositaron asimismo unos ramos de flores y los compañeros de Ehud Goldwasser y Eldad Regev dispararon tres salvas de honor.